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  • Maria Urieta G.

Desconectar para encontrarse...

La sociedad en la que vivimos, es rápida. Vivimos conectados continuamente a más de un dispositivo; móviles, TV, ordenadores, relojes inteligentes... Usamos la aplicación de whatsapp para charlar con los amigos y familiares, Instragram para mostrar nuestra vida, y twitter para expresar nuestros sentimientos u opiniones. Es decir, usamos la tecnología para interactuar con el mundo exterior, pero nos estamos olvidando de un principio fundamental de la vida.


La importancia de desconectar.


Uno de los mayores retos que he tenido, y sigo teniendo -por que no resulta fácil- es aprender a desconectar. Asumidlo, estamos pendientes del móvil. Nos levantamos y lo primero que hacemos es... ¡Mirar el móvil! Tenemos un descanso en el trabajo, y chequeamos el whatsapp, instagram o twitter. Si viajamos en autobús o metro, podemos pasar todo el trayecto cotilleando en facebook. Y por supuesto, antes de dormir miramos varias veces las redes sociales y noticias -No vaya a ser que el vecino esté de vacaciones en Salou, y tú no te hayas enterado todavía-.

Nos hemos vuelto dependientes. Estamos conectados durante todo el día a las redes sociales. Y gastamos más de dos horas y media en redes sociales cada día. Lo que a la semana supone más de 15 horas.

A eso añádele trabajar 40 horas semanales, hacer las tareas del hogar, compras, cuidar de los hijos/as, facturas, mantenerte en forma... ¿No os resulta estresante sólo de leerlo?

Pues sinceramente, así es nuestra vida. Vamos de un lado a otro, haciendo varias tareas, pero siempre -o la mayoría del tiempo- estamos conectados. Y en vez de invertir esos quince minutos de espera en la cola del supermercado, en respirar y centrarte en el presente, metemos la mano en el bolsillo y sacamos el móvil para escribirle a la prima del pueblo a ver qué tal van creciendo los manzanos.



Siempre me he dado cuenta de que mi vida, a veces, dependía del móvil. No podía salir sin saber que mi móvil estaba en mi bolsillo o mi bolso. Sentía que me faltaba algo. Continuamente estaba chequeando Instragram, Facebook o Twitter. Aprovechaba cada segundo que tenía para sumergirme automáticamente en las redes sociales.


Si os paráis a pensar un momento, ¿Qué es lo primero que hacéis cuando os despertáis? ¿Cuantas veces chequeáis el móvil a lo largo del día? ¿Podéis salir de casa con el móvil sin batería?

Muchas veces intentamos desconectar chequeando el Facebook por un par de minutos, o viendo youtube por media hora. Automáticamente, nuestro tiempo libre lo invertimos en conectar. Sin embargo, es muy importante aprender a desconectar.

¿Qué quiero decir con esto? Muy sencillo, desconectar del mundo exterior. Olvidar los problemas, las redes sociales, el trabajo, las responsabilidades, y centrarte en conectar contigo mismo. Por que es una parte muy muy importante para tener una vida plena.

Y si, sé que suena muy excéntrico y algo filosófico, pero sed sinceros con vosotros mismos, ¿Hace cuanto no os dedicáis una hora a vosotros mismos? o ¿Hace cuanto no leéis por más de 40 minutos sin ser interrumpidos?

Para mi, esto es muy importante, especialmente con el ritmo de vida que llevo. La ciudad donde vivo es caótica por las mañanas, tardes, y noches. Y soy una persona que le encantan las redes sociales, y por naturaleza ansiosa. Si no parase un rato cada día, mi vida estaría gobernada por el estrés -Que tampoco os voy a engañar, también tengo días estresantes-.


Si lo pensáis por un momento, tiene su lógica. Si estamos todo el día con la mente a cien por hora, al final se estresa. Entonces vienen los problemas de sueño, dolores en el estómago -Es mi síntoma estrella cuando empiezo estar un poco estresada-, irritabilidad, enfado continuo, y cansancio. Es decir, aparece el estrés crónico. Sin embargo, si aprendemos a desconectar un poco cada día, liberamos la mente de nuestra actividad diaria, le damos el descanso que necesita para seguir funcionando correctamente.


Aprender a desconectar hoy en día es básico. Especialmente cuando somos multitareas y estamos continuamente de un lado a otro.


Imaginaos terminar el día leyendo tranquilamente en el sofá bajo una manta gustosa y el ruido de la estufa de fondo. ¿No suena más relajante que ver la televisión? Eso es a lo que me refiero, regalarnos pequeños momentos cada día de calidad -Sin tecnologías- para disfrutar de nuestra propia compañía y descansar desconectando la mente.


Y si, es posible. Siempre puedes sacar 30 minutos por la mañana y 30 minutos por la noche para desconectar. Leer un libro mientras viajamos en el autobús. Una pequeña meditación mientras estamos esperando en el banco. O sentir cómo el viento te roza la cara mientras vas al trabajo. Son pequeños gestos que van a hacer una diferencia, no sólo en ti mismo, sino también en tu actitud hacia la vida. Si estamos continuamente conectados dejamos de disfrutar el presente y los pequeños placeres. Nos olvidamos de vivir el día a día...


Personalmente, siempre intento leer un capitulo mientras voy en metro hacia la oficina -leer me relaja muchisimo, por cierto- en el descanso del mediodía intento caminar quince minutos sólo pensando en disfrutar, y por la noche antes de irme a dormir, leo un par de capítulos mientras engullo una infusión de camomila -que me ayuda a dormir sin soñar, porque sueño muchisimo- y siempre intento meditar 15 minutos antes de irme a dormir.

No hago un esfuerzo sobrehumano para desconectar, pero sí por ejemplo que los días que noto que tengo más carga emocional, medito durante más tiempo o hago algo de yoga que me libera de las tensiones. O quizá llego a casa y en vez de ponerme una serie, escucho música y dibujo un rato...

Cada uno de vosotros tenéis que aprender a regular vuestro cuerpo a nivel emocional y físico, pero como comprenderéis si no le dais un respiro cada día a vuestra cabeza, cuando esteís estresados, tampoco pretendáis que el estrés se os vaya en media hora. Por que las cosas llevan tiempo...


Haced algo que os guste como pintar, coser, leer, escribir, o meditar. Pero desconectar al menos media hora cada día...


Por que lo más bonito que podéis hacer,


es disfrutar de vuestra propia compañía.



¡Nos vemos el miércoles!






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