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  • Maria Urieta G.

La organización es la cura contra el CAOS

No llevo más de dos meses con el blog, y a veces me siento saturada. Mi compromiso personal con el blog es muy grande, y hay días que por las situaciones o circunstancias no puedo ofrecer el contenido que deseo. Es decir, entradas de calidad.

Por eso decidí cogerme algo más de una semana para hacer una estructuración y organizar mis ideas, objetivos y sobre todo, el enfoque que quiero darle al blog.


Desde el principio, el propósito del blog era visibilizar aquellas enfermedades que diariamente sufren cientos de personas pero que muchas de ellas callan en silencio por miedo a alzar la voz, vergüenza, o al que dirán. Quería hablar de lo que he pasado con la ansiedad, normalizarla, y compartir un poco cómo mi vida ha cambiado y cuáles han sido esos cambios. Y no, no soy psicóloga, ni médica, ni guía espiritual... pero he sufrido por más de 5 cinco años la ansiedad hasta extremos insanos. He vivido etapas donde sentía cómo la vida me estaba desgarrando por dentro. Me he sentido sola, desvalorada, y miserable miles de veces, y he tenido pensamientos tóxicos durante la mayor parte de mi vida. He sido una persona negativa, miedosa, e insegura de mi misma... Y he cambiado. He crecido, aprendido y ahora soy una persona totalmente distinta... Asi que si, algo puedo aportaros.


Durante esta semana, he estado haciendo entradas del blog para no tener días en los que no pueda publicar. Valoro mucho que invirtáis vuestro tiempo en leerme, y que menos que entregaros fidelidad y dos entradas cada semana. Sin saltarme alguna.


Para ser sinceros, estaba un poco agobiada. Había organizado mal mi tiempo, y como consecuencia me veía corriendo de un lado para otro con la cabeza puesta en la siguiente tarea que tenía que llevar a cabo. Pero esto, me pasa con bastante frecuencia - Si, soy ese tipo de personas que si hubiera hecho todo lo que dijo que haría tendría posiblemente, dos grados, tres masteres y un doctorado... Y sé que no soy la única-.


Siempre he sido intelectualmente muy inquieta, y me ha gustado hacer miles de cosas diferentes. Suelo leerme dos libros a la vez -uno antes de dormir y otro para el día a día-, me he apuntado a cursos de toda índole -algunos de los cuales, tienen más polvo que el baúl de los recuerdos-. En definitiva, soy una persona muy activa tanto mental como físicamente.

El problema aparece cuando no sabemos priorizar u organizarnos, y el estrés aparece para hacernos compañía...


¿Quién no ha dicho que va a hacer cientos de cosas durante el día, y al final se va a dormir decepcionado porque no lo ha cumplido? A mi me pasaba cientos de veces. Los fines de semana eran como "Tengo dos días libres que voy a aprovechar para ponerme al día con los apuntes y estudiarme todo". Pero de esos quince temas que tenía que estudiarme, me leía tres y quizá cuatro si había suerte. Y eso no solo con los estudios, sino con muchas otras cosas.


Quizá os sintáis más identificados con los domingos. El último día de la semana donde pretendemos hacer miles de tareas; compras, limpieza, organizar la semana, cocinar... Aunque la realidad es que a mitad de la tarde nos sentamos un "ratito" a descansar y quedamos enganchados a una película que antena 3 compró hace diez años y sigue poniendo cada domingo del mes.


Eso pasa por la percepción mental que nos creamos. Si nos ponemos muchas tareas para hacer en un periodo corto de tiempo, aunque sean realistas, el cerebro considera que tiene que hacer muchas muchas cosas, y el pobre, se agobia. Entonces decidimos tomarnos un descanso. Ese descanso se va alargando y al final... Son las 10 de la noche y te has tragado tres películas navideñas sin pestañear.


Cuando tengo que hacer varias tareas al día, siempre siento que necesito más tiempo y que no voy a llegar. Entonces me agobio más y más, y al final voy posponiendo responsabilidades. Pero ese agobio me lo creo yo misma. Mientras estoy haciendo la colada, interiormente estoy pensando que después me toca limpiar el cuarto, y después hacer la comida... Y claro, estas haciendo manualmente una tarea, pero mentalmente estás pensando en diez.


¿Ahora entiendes porqué dicen cada cosa a su tiempo?


Una de las cosas que más he aprendido ha sido a centrarme en la tarea que estoy llevando a cabo en ese momento. Si estoy leyendo, leer tranquilamente y olvidarme de que después tengo que irme al gimnasio. Si estoy poniendo la lavadora, me centro en eso. Una tarea en cada momento....


La diferencia es espectacular. Desde que vivo en esta gran ciudad, mi tiempo es limitado. Lo que me lleva a tener que ser mucho más organizada y sobre todo, centrarme en lo que estoy haciendo en ese momento. Por que pensadlo por un momento. Si estuviera saliendo de trabajar y empezara a pensar el recorrido que tengo que hacer para volver a casa; los 15 minutos de autobús que voy a tener que soportar repletos de gente, la media hora de metro sin poder casi ni respirar... mi cabeza empezaría a agobiarse incluso antes de poner un pie en la para del autobús... Y vivir agobiada cada día por todas las cosas que tenemos que hacer, no es precisamente muy bueno.


La mejor manera de lidiar con eso, es centrarnos únicamente en lo que estamos haciendo. Si nos estamos estudiando el tema 3, deja de pensar que hasta el diez te queda mucho, porque te agobias antes de tiempo. Si estas haciendo la compra, no pienses que cuando llegues a casa tienes que poner tres lavadoras, porque te agobiarás incluso para decidir si comprar ternera o pollo.


A mi, personalmente, me ha salvado de muchos agobios.


Y desde que he aprendido a gestionar esos pensamientos, centrándome solo en lo que estoy haciendo, soy la "rara" que sonríe en el metro a las 6 de la mañana...


Pero soy una rara feliz, que al final es lo que importa.


¡Nos vemos el domingo!










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