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  • Maria Urieta G.

MI EXPERIENCIA CON LA ANSIEDAD I

Mi historia con la ansiedad comienza en la época universitaria. Tras la selectividad, mi carrera se dividió en tres opciones. Criminología - Tenía completa pasión por los crímenes-; Literatura Hispánica - Las letras desde pequeña me han ayudado a crecer como persona- ; o Derecho -Opción que elegí por las amplias salidas-.

Por aquel entonces, me tomé al pie de la letra eso de elegir una carrera que me permitiera tener varias salidas, así que cuando tuve decidida la opción, llegaba el momento de decidir el lugar. Zaragoza nunca me ha llegado a convencer, y siempre he sido más de buscar nuevas opciones, así que eché la pre inscripción en la Universidad de Granada y en la Universidad de Salamanca.

Al poco tiempo recibí la admisión en la Universidad de Salamanca en el Grado de Derecho, y ahí mi vida empezó a cambiar drásticamente. Bachillerato resultaba sencillo en comparación con la cantidad de materia que tenía que estudiar en la carrera, y el primer cuatrimestre no fue un éxito, fue una lección, que me sirvió para aprender cómo tenía que hacer las cosas para aprobar cada una de las asignaturas. ¡ Y espabilar!


El segundo cuatrimestre ya empecé a sacrificarme más en mis estudios. Cuando la época de exámenes se acercaba, me encerraba a cal y canto en mi habitación, me dedicaba a estudiar, a beber café como si no hubiera un mañana, y dormía no más de seis horas al día.


Fue tras el primer cuatrimestre del segundo año cuando la ansiedad empezó a aparecer. Mi vida era relajada hasta que llegaba la época de exámenes, dos meses intensos donde el ritmo que llevaba era demasiado acelerado. Bebía aproximadamente cinco cafés al día, y no hacía nada de ejercicio físico. La consecuencia; mi cuerpo estaba acelerado prácticamente día y noche. Entonces la ansiedad empezó a aparecer uno o dos días antes de cada examen. Había estudiado, pero el nerviosismo y el miedo al suspenso me creaban una inseguridad que tenía como resultado ansiedad. Más o menos conseguía relajarme, pero en aquel entonces desconocía completamente qué le estaba pasando a mi cuerpo.


Los síntomas eran muy débiles; tenía nerviosismo, a veces me faltaba un poco la respiración pero conseguía controlarla, sentía taquicardias, e incluso tenía náuseas antes de cada examen.


Pero esos síntomas desaparecían tras la época de exámenes, y yo no les dí ninguna importancia, no cambié mi forma de alimentarme, no dejé de beber café, y seguía durmiendo mal por las noches.



El segundo cuatrimestre mi situación empeoró. Ya los síntomas aparecían dos semanas antes de los exámenes, y entonces entendí que no era nerviosismo sólo por los exámenes, que era algo más. Sin embargo, a mi nunca me han explicado qué es la ansiedad o el estrés, qué síntomas tienen, ni cómo identificarlo. Estaba nadando en un pozo sin encontrar una explicación a mi situación. Buscaba en google los síntomas, y adivináis que... lo peor que pude haber hecho, porque las enfermedades que cuadraban con mis síntomas eran de diversa índole.


Decidí dejar de tomar tanto café y la situación mejoró con creces, aunque en ese momento pensé que tenía intolerancia a la lactosa, me sirvió para dejar de meterle tanto combustible al cuerpo. Volvía a estar relajada y, acepté que la lactosa me sentaba horrores.


Durante todo esta época, fui al médico cuando me encontraba con ansiedad, y me dijo que si, que posiblemente era la lactosa, que dejara de tomarla, y si me encontraba mejor, asumiera que era eso. Ese diagnóstico me sirvió para descartar de mi mente la preocupación acerca de qué me estaba pasando. Pero... Cuando volvieron los exámenes del primer trimestre en mi tercer año... TACHAN! Los síntomas volvían... definitivamente no, no era la lactosa.



Me costó aproximadamente dos años descubrir que lo que venía sufriendo tenía un nombre. ANSIEDAD. Fue unas navidades en mi pueblo natal cuando sufrí un fuerte ataque de pánico. Acudí a urgencias con el temor de que estaba sufriendo un ataque al corazón. Sinceramente, la peor sensación que he vivido en mi cuerpo.


Los médicos de urgencias me dieron un diazepam, y me explicaron qué es lo que me estaba pasando. Recuerdo qué pensé cuando me dijeron que tenía un ataque de pánico. Mi primer pensamiento fue " si no tengo ningún problema en mi vida, ¿Por qué me pasa esto?". Me aconsejaron que dejara las bebidas con cafeína y que hiciera deporte para liberar la tensión que tenía acumulada. Y con esos pequeños cambios, me encontraba en un estado emocional más relajado.... pero eso no iba a durar durante mucho tiempo...




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