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  • Maria Urieta G.

MI EXPERIENCIA CON LA ANSIEDAD II

Como comentaba en el post anterior, la ansiedad se empezó a intensificar en el primer cuatrimestre del tercer año. Para esa época, mi cuerpo ya había sufrido su primer ataque de pánico en navidades. Tras sufrir ese incidente, empecé a buscar información y a enterarme de qué significa exactamente la ansiedad. Por qué aparece, y cuales son los síntomas.

Mis síntomas por aquel entonces eran bastante severos. Sufría mareos, gastritis con bastante frecuencia, e incluso tenía un dolor de cabeza continuo que no me dejaba estudiar 100%. Mi vida empezó a estar gobernada por un ansiedad intensa.

Esas navidades, también empecé a desarrollar un miedo ilógico a que algo más me pasase. Daos cuenta que la ansiedad, es una enfermedad de carácter emocional pero que tiene una manifestación física. Sin embargo, si acudes al médico con ansiedad lo más seguro es que tus constantes vitales estén en los parámetros normales. Todo se reduce a un miedo ilógico de padecer algo más. Tu cabeza está jugando con tu cuerpo, y esto puede llegar a limitar tu día a día de una manera impensable.

Tras las navidades, volví a Salamanca para completar los exámenes finales. Mis exámenes más o menos fueron bien, aunque interiormente estaba luchando contra unas sensaciones que estaban empezando a gobernar mi vida.

Terminé los exámenes. Mi ansiedad se redujo. Pero tenía restos residuales que, de vez en cuando, me aparecían.

Muchos de vosotros no entenderéis por qué sigues teniendo ansiedad cuando pasa la época de estrés. Es sencillo. La ansiedad puede llegar a ser una enfermedad de carácter crónico, y si no gestionas bien tus emociones, por mucho que haya pasado aquella situación que te generaba mal estar, tus pensamientos siguen vivos. Sigues dándole vueltas a los problemas, las inseguridades y los futuros inciertos, y eso te genera continuamente ansiedad, algo que desarrollaré en otro post.


Cuando empiezas a vivir con ansiedad/estrés de manera diaria, tu calidad de vida se reduce. Tu cabeza no para de actuar de manera emocional y dejas de pensar de manera lógica. Haces de todo un mundo. Sientes angustia cuando sientes algo diferente. Desarrollas lo que yo llamaría una situación continua de malestar, donde día a día piensas que la ansiedad va volver y... claro, de tanto pensar en ella, la ansiedad oye tu llamada y vuelve.


En este tercer año, tras finalizar los exámenes, decidí poner un remedio a aquella situación. He de decir, que la ansiedad no limitaba mi vida, pero había dejado de hacer algunas actividades por miedo a sufrir un ataque de pánico. Sabía que tenía que cambiar eso, quería tener una vida completamente sana. Disfrutarla día a día y deshacerme del miedo insensato que me apabullaba de vez en cuando. Quería luchar y ganar la partida. Pero para eso, aunque me costó aceptarlo, necesitaba ayuda.




Aceptar y asumir que necesitas ayuda, a veces, resulta complicado. ¿Cómo decirle a tu familia o amigos que necesitas ayuda profesional? Sin embargo, si lo pensamos bien, ese miedo no tiene que amedrentarnos. Tenemos miles de profesionales que están dispuestos a cambiar tu vida, y ninguno de nosotros merecemos sufrir en silencio. Por eso debemos dejar el miedo a un lado, dejar de pensar que somos débiles por estar en esta situación, y querer vivir de una manera más sana. Hacerle frente al problema para ganar calidad de vida.


Mi experiencia personal me dice que, muchas veces la gente que está en tu entorno, no va a entender qué te pasa, o le van a dar poca importancia a tu problema. Os van a decir: Relájate, no es para tanto. Ya verás como estás mejor en un tiempo. O la típica frase de, ¿no estás exagerando?... No hagáis caso a eso. Es vuestra salud. Es vuestra vida. Y si vosotros consideráis que necesitáis ayuda porque os sentís atrapados, pedid ayuda. Siempre va haber alguien que os va apoyar, buscar ese apoyo, y no tengáis miedo de hablar de lo que os pasa, por que con el tiempo será peor...


A mi me costó un tiempo decírselo a mis padres. Pero ellos, esas navidades, ya vieron que algo me estaba pasando. Tuve al suerte de no tener ningún problema a la hora de acudir a un profesional. Y si, tenía miedo de decirlo. Pero también me di cuenta de que la familia está para ayudarte, y pese a que no se entienda del todo el problema, siempre van a querer vernos a cada uno de nosotros felices y sanos.


Tras tener una conversación con mi madre y posteriormente con mi padre, empecé a buscar especialistas en terapia cognitiva en Salamanca. La búsqueda es complicada, y tuve que probar tres de ellos, antes de empezar la terapia con la persona que más confianza me daba.


El primer día de terapia fue maravilloso. Me abrí desde dentro para soltar y decir todas aquellas cosas que tenía guardadas en mi cabeza desde hace mucho mucho tiempo. Me deshice de toda la m***** que llevaba acumulada. Me desahogué por completo.


La terapia iba viento en popa, empecé a aprender varias técnicas que me sirvieron para llevar un día a día más tranquilo, y aprender a cómo controlar la ansiedad para que no se desencadenara en un ataque de pánico. Vi mejoras en la tercera semana, y estaba más liberada que nunca. Entender también, que llevar a cabo una terapia cognitiva significa ser constante en tus acciones. Acordarte día a día de poner en práctica todo aquello que has ido aprendiendo, y a mi al principio me costo. No era constante. Luego vas viendo poco a poco mejoras y empiezas a hacerlo día a día. Cuesta, pero quería tanto dejar de sentir la ansiedad, que puse parte de mis energías en conseguirlo. Querer es poder.


Tenía la terapia un día a la semana, y más o menos duré dos meses. Sin embargo, todo cambió en Abril del 2016. Vacaciones de semana santa. Llegué a mi pueblo natal para pasar una semana, y me encontré con una situación que cambió mi vida y la de mi familia para siempre... Mi madre, tenía cáncer.... El mundo se cayó bajo mis pies... Me enfrentaba a una situación que sólo por su nombre, aterraba... La incertidumbre empieza a inundar tu vida... No sabes qué va a pasar...


El deterioro físico de mi madre era evidente, y el cáncer por aquel entonces, estaba avanzado. Terminal... aunque yo todavía no lo sabía...










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