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  • Maria Urieta G.

Querer, es el poder que necesitas.

A lo largo de mi corta, pero intensa vida. He visto cómo mucha gente -me incluyo- usaba excusas para justificar su situación tanto personal como laboral.

Seguro que habéis oído eso de; "No me gusta pero me da miedo no encontrar nada mejor" o la famosa excusa de: "Es que no he tenido tanta suerte como otros".

A lo largo de nuestra vida usamos miles y miles de excusas. Nos intentamos justificar por qué no hacemos lo que queremos. Por qué no hemos llegado a donde queríamos llegar. O por qué nuestra profesión no nos resulta apasionante.

Nos autoconvencemos a nosotros mismos de que no es posible. Que no tenemos tanta suerte o contactos como tienen otras personas.

¿Pero sabéis qué? Todas y cada una de esas excusas que utilizáis para justificaros, SON BASURA. Son m***** que os habéis creado en vuestra propia cabeza por miedo a luchar por lo que queréis. Y quizá suene muy agresivo decirlo de esta manera, pero es así.


Cuando estaba en mi pueblo natal, me retroalimentaba mi frustración pensando que nunca llegaría a conseguir encontrar un trabajo que realmente me apasionase. Eso me llevaba a estar anímicamente más decaída. Desmotivada. Y con un miedo interno al cambio que me apabullaba. Y a día de hoy veo a cientos de personas que tienen sueños, objetivos o metas que no están persiguiendo por miedo al qué pasará.


Tras varios meses queriendo salir de ese círculo, decidí plantar cara a la incertidumbre. Busqué una salida. Me costó mucho tiempo tomar la decisión, pero lo hice. Y me mudé a UK con un inglés de primaria. Aprendí el inglés suficiente para comunicarme, pero quería seguir desarrollándome como persona y encontrar un puesto de trabajo que me apasionase. Mis comienzos fueron duros. Creía que iba a venir a UK y todo el mundo me iba a ofrecer un trabajo que me gustase, pero no. Las cosas cuestan.

Trabajé por más de seis meses con horarios de más de diez horas diarias de Lunes a Sábados -E incluso domingos-. Todo mi salario era comisión. Y empecé a estar tan frustrada que, decidí buscar un cambio. Sabía lo que quería y empecé a prepararme para trabajar en eso.

Aquí las entrevistas te las tienes que preparar. Si quieres pasar a la siguiente fase, tienes que bordar la entrevista. Mi inglés no era fuerte, pero decidí intentarlo con todo mi tiempo. Dejé el trabajo. Estuve tres semanas intensivas dedicándome a hacer entrevistas de un lado para otro. Mandé más de cien CVs a cientos de empresas, hice más de treinta entrevistas, pero mi inglés siempre era el problema.

Sabía que no tenía un C2 pero tengo un buen nivel de inglés con el que me puedo desenvolver fácilmente en un entorno laboral. Seguía intentándolo. Algunas veces pensé en asumir que quizá tendría que volver a España y dejar mi sueño aquí, pero al día siguiente me levantaba otra vez queriendo luchar por aquello que quería. La última semana tuve dos entrevistas presenciales.

La primera era con una empresa en la que no me identificaba mucho con el rol que me ofrecían. Pero la segunda, para mí, era la oportunidad que había estado esperando y por la que había luchado esas tres semanas. Pasé ambas entrevistas. Pero al final, sin dudas, firmé el contrato con la que me sentía plenamente identificada, y donde veía que podía crecer profesionalmente de una manera que no podría hacer en otras posiciones.

Ahora llevo un mes, y puedo decir que me encanta. Una de las decisiones más valientes y arriesgadas que he tomado en mi vida, se ha convertido en la mejor decisión que he hecho.

Trabajo de algo que me apasiona, y soy plenamente feliz en mi trabajo.


Ese resultado, no lo conseguí de un día para otro. Las cosas toman su tiempo, siempre hay que ir dando pequeños pasos para conseguir nuestras metas. Pero ser valientes y arriesgarse, es algo que hay que hacer. Perder el miedo al fracaso. Esforzarnos cada día para ser mejores personas y profesionales, y aprender de nuestros errores.


Si haces mal una entrevista, aprende, y hazla mejor para la siguiente. Si suspendes un examen, no pasa nada, el mundo no se acaba. Estudia más para el siguiente, cambia tu estrategia. De eso se trata la vida, te caes, aprendes de la caída, y te vuelves a levantar para seguir subiendo a la cima.


Por que al final, cuando ves como todo el esfuerzo merece la pena, disfrutas no sólo la meta, sino el camino. Valorando y apreciando todo lo que has hecho para llegar hasta ahí. Te ves invencible... Y es precioso ver cómo consigues tus objetivos.


Olvidaos de usar excusas. Si queréis haced algo, arriesgaos. Luchad por ello. Trabajad y disfrutad del camino. Sacad vuestra fortaleza y empezad a hacer aquello que nunca os habéis atrevido...


Y si pensáis que es suerte, pensad en Oprah Winfrey. Proveniente de una familia desestructurada y pobre. Abusada desde que era niña durante mucho tiempo. Con 14 años se quedó embarazada -debido a los abusos- y perdió al bebé. Se graduó con honores en una escuela donde sufría bullying... Pero persiguió su sueño y luchó por el constantemente. Hoy en día de una de las mujeres más influyentes y actrices más importantes a nivel internacional.


O J.K.Rowling, tras un matrimonio que le llevó a una severa depresión, escribió una de las sagas más importantes de la historia, Harry Potter. Convirtiéndola en una de las mujeres más poderosas del mundo.


¿De verdad pensáis que merece la pena seguir usando excusas? ¿Vais a seguir pensando que es suerte, y no trabajo y constancia?


Yo lo tengo claro...


Querer, es el único poder que necesitamos.



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